Afuera llueve

Por primera vez en esta semana estoy despierta por la tarde,  las nuevas pastillas me noquean, el martes desperté para el desayuno y luego dormí hasta las 7pm, así han pasado los días, y hoy celebro el estar despierta desde las 12 del día. Físicamente me siento mejor, ya no tengo el dolor en el pecho que tenía constantemente, y obviamente me siento muy relajada.

Sigo un tanto melancólica, bebo un té chai (como me enseñó a prepararlo una de mis mejores amigas, aunque a ella le queda mejor -quizá sea el maple-), veo How I meet your mother, mientras intento entender a cerca del amor, la muerte y el futuro a mediano plazo. No hay garantías.

Igual es bonito estar despierta, quiero creer que el mes entrante podré inscribirme a un club o a una escuela de danza, habrá que ver qué dice el clima, los sentimientos y las pastillas.

Alguna vez me medicaron mientras estudiaba, dejé las pastillas porque un día llegue en pijama a un examen de matemáticas, había puesto tres alarmas y no escuché ninguna. Es una fortuna que por el momento pueda dedicarme 100% a mi salud, aunque quisiera comenzar a tomar pequeños proyectos pronto, o al menos darme a la tarea de pintar de nuevo, lo necesito.

 

 

 

Multitud(es) = Ansiedad

Hola de nuevo, anoche tuve cita con mi médico, me cambió (con justa razón) el medicamento para la ansiedad e hizo algunos otros ajustes. Hoy comencé con las nuevas dosis, veremos como me va en los siguientes dos meses.

Hace un par de días fui a una obra teatral sobre desarrollo humano, no pienso criticarla ni alabarla, sin embargo fue una experiencia importante porque compramos boletos generales, y me bastó estar 10 o 15 minutos en la fila de personas, para darme cuenta que era mejor para mi salud mental sentarme sola en una banca y leer un artículo en mi celular que seguir formada aguardando por los lugares.

Siempre me ha sido complicado seguir cierto tipo de conversaciones, la mayor parte de las personas hablan de temas que no me son interesantes o que, al decir verdad, ni siquiera llego a comprender el por qué de darles demasiada importancia. Cuando era más joven, regularmente necesitaba un par de cervezas encima para poder “convivir normalmente”. Esta vez me bastó estar detrás de un par de mujeres que hablaban sin parar a cerca de los logros de sus hijos y la importancia de comprar un auto nuevo, cuando la plática terminó pasaron a quejarse de sus pesos mientras discutían si comprar o no algo de comer, fue ahí cuando decidí sentarme.

A pesar de considerarme “desesperada” la mayor parte de mi vida, nunca había llegado a un momento así. Mientras leía se me acercaron dos personas, que me hicieron alterarme a un grado de sentir dolor de pecho, ninguna de ellas lucía mal, fue agresiva  o se quedó por mucho tiempo, fue más bien el sentirme sorprendida lo que me causó esa reacción. Hace un año y unos meses sufrí de violencia física por parte de un familiar cercano, a veces todavía me miro al espejo y recuerdo mi rostro deformado por la cantidad de golpes que recibí, un ojo me quedó mal y fue a partir de entonces que comencé a tener ansiedad siempre (al grado de cargar gas pimienta en la bolsa de mis chamarras).

Cuando por fin llegaron mis amigos nos formamos y casi al mismo tiempo abrieron las puertas, así que no hubo muchas más charlas de extraños que escuchar.

Una vez adentro un amigo (a quién no había visto desde que egresamos de preparatoria) me prestó una pequeña pelota justo antes de la tercera llamada, “para la ansiedad”, me dijo. Tenerla entre las manos me permitió tener mi mente centrada en la función y no en mis propios problemas, ni en la bonita mesa que usa la obra de escenografía. Tuve mucha suerte de que eso sucediera, pienso buscar una pelota parecida y llevarla conmigo las próximas ocasiones que tenga que enfrentarme a algo así.

Sobre el ejercicio, hice solo tres sesiones, espero que más efectivas -es decir, mejor hechas-,  estuve tres días enferma y dos de ellos en cama. Cada vez que me dan escalofríos, el dolor que hay en mi cuerpo debido a un problema de columna que tengo desde el 2011, aumenta gravemente, espero no quejarme demasiado sobre el dolor físico en estos textos, pero bueno, si tienen a alguien cerca con dolor crónico, ténganle calma.

Sigo sin responder todos los mensajes que me llegan, comprendo que mucha gente se preocupa por mi, pero:

A) A veces  no me dan ganas de contestar con la verdad de cómo me siento en el justo momento en el que me llega el mensaje (el tipo de emociones que siento es complejo y hay ciertas explicaciones que por el momento no quisiera dar o compartir)

B) A veces no me dan ganas de preguntar cómo está la otra persona, prefiero preocuparme solamente por mi y mis emociones en este momento.

Poco a poco he ido viendo a amistades y familia, dos de mis primas vinieron a desayunar conmigo por mi cumpleaños y me llenó de alegría. Un viejo amigo vino hoy y me sentí bien al platicar con él.

Creo que las pláticas uno a uno son sencillas, las multitudes por el momento nada divertidas.

Acerca de este momento en mi vida y por qué es importante

Hola, mi nombre es Gudiana, y este es quizá el post más personal que he escrito.

Ayer cumplí treinta y tres años, hace menos de un mes fui diagnosticada con depresión psicótica y ese hecho está cambiando mi vida.

Si logro llevar un seguimiento de esta entrada, podré profundizar en las causas y eventos que me trajeron a este día y esta condición.

De cualquier modo, lo que quiero (y puedo) compartir hoy, es que tener ese diagnostico me ha llenado de tranquilidad y esperanza, depresión psicótica suena en mi mente más sencillo que esquizofrenia o algo similar. Mi enfermedad es curable y no saben lo bueno que es tener un diagnostico correcto.

Me encuentro medicada desde mediados de enero, y el medicamento, mi humor y otros muchos factores cambiaron cuando cambió el diagnostico. A pesar de estar altamente medicada, cada día me vuelvo más funcional (y con ello quiero decir, simplemente, que cada día comienzo a tener mayor control de mí misma)

La primera semana la pase durmiendo y con recuerdos vagos, las siguientes con tan poca coordinación que al hablar derramaba saliva,  después vinieron los dolores de cabeza y ojos,  apenas la semana pasada pude sentirme lo suficientemente bien para hacer 13 minutos de ejercicio durante 4 días seguidos. Me entusiasma mucho.

La mayoría de las personas con quienes he convivido me definirían como una persona inteligente, eficiente y ágil. Yo siempre me autodenominé impaciente, lo sigo haciendo pero este tiempo me ha enseñado a puntapiés lo importante de tener calma, tolerancia  y empatía. Actividades como deslizar correctamente un rodillo, hilar palabras o escribir números compuestos fueron cosas que me tomaron demasiado tiempo las ultimas semanas debido al medicamento.

Creo que la mayor parte de las personas que hemos sufrido de depresión  dejamos el medicamento en algún momento porque nos hace sentir menos capaces de lo que somos, pero cuando se ha llegado a un nivel en el que la vida peligra (en mi caso por convulsiones, ansiedad y rasgos de psicosis que me hicieron estar perdida en la ciudad casi dos días), queda muy claro lo compleja que es la depresión, y que la única responsabilidad que existe es la de mejorar y dar una oportunidad seria a todo lo que lo merezca.

Reconocer y tratar a tiempo la depresión es serio e importante. Si llega el momento en que a alguien le sirvan mis palabras, este esfuerzo de contar mi progreso abiertamente, habrá valido la pena.

La foto que adjunto es de el lunes pasado, que empecé con el ejercicio, hoy luzco un poco mejor, al menos uso aretes 😉

Casa de Alta Costura Mexicana, Lula Montes

En el trescientos tres de la calle Josefa Ortíz, en la ciudad de Toluca, se encuentra un discreto aparador que cobija prendas de calidad competitiva a nivel mundial.  Ahí dentro, cuatro mujeres desempeñan el desarrollo de prendas de alta costura.

Pareciera una nimiedad hablar de moda en México, después de un mes patrio  que hizo eco en el mundo por un nuevo terremoto del 19 de septiembre.

Pero no es precisamente de moda de lo que quiero hablar, sino de cómo una crisis nos puede llevar al desarrollo emocional, personal y económico. Además de empujarnos a ser agentes de cambio.

El año pasado tuve el gusto de portar un Lula Montes, entré a la tienda con una idea bastante fija de lo que quería, a los cinco minutos Lula y yo habíamos cerrado el trato y ella entrevistaba a mi mamá para tener una guía de hacía dónde encaminar su prenda.

Una de mis mayores sorpresas, fue que uno participa activamente en el diseño de la prenda,  ¿qué quiero decir con eso?, que el equipo que forman esas mujeres, se encarga de entrevistarte sutilmente, de observar tus movimientos, porte, actitudes. Y no pararán hasta que te lleves una prenda que te refleje, que sutilmente describa lo mejor de ti.

Son especialistas en amar lo que hacen y lo demuestran.

Anita, Bety, Navi y la Sra. Lula Montes, se encargan de elaborar y confeccionar sueños a medida.

Nunca me he considerado una fanática de la moda, pero sí de la clase y la elegancia; del sentirme cómoda, de la versatilidad. Es extraño lo que sucede con la moda en México: en general, la moda se transmite de una clase a otra, imitando a la que tiene un mayor poder adquisitivo; sin embargo, las prendas mexicanas que se valoran más,  son aquellas que imitan y recuerdan a nuestros pueblos originarios, que reúnen y enaltecen usos y costumbres, y los adecúan a nuestra contemporaneidad; y es justo eso lo que se logra en el pequeño taller.

Quisiera decir que lo mejor que ha hecho Lula Montes fue mi vestido, un diseño en shantung turquesa, cuya vista principal es un “Tenango de Doria”, pero no, la señora tiene entre sus clientes a gente que trabaja en la Organización de Naciones Unidas, a modelos y representantes de la artesanía en México. Ganó el premio Fundación Caballero Águila A.C. en 2008. Ella y su equipo en definitiva han encontrado el modo de cambiar vidas por medio de las oportunidades laborales.

Jacoba, su mano derecha en Temoaya, Estado de México, es una bordadora cuyo ejemplo inspiró un libro. Actualmente  tiene a su cargo a más de 20 mujeres que  hacen del bordado un arte, en un taller propio que construyó a partir de su participación en los diseños de Lula.

Anita, la encargada de trazo y corte, se lleva el premio al compromiso -con ella misma, la casa de costura y la clientela-, la prenda no sale del taller si no queda satisfecha con la calidad del corte. Verla trabajar es abstraerse por un momento de todo lo demás alrededor. Trabajó confeccionando trajes para el Ejercito Mexicano, desarrolló proyectos con poblaciones vulnerables, empoderando mujeres por medio de clases y generación de talleres de corte.

Bety, se encarga de cada uno de los detalles de las telas: limpieza, planchado, etc. Y de mantener un extraordinario orden dentro del taller, desde la bodega hasta el día a día de las mesas de trazo y corte.

Navi, la más joven de ellas, puede pasar horas enteras haciendo los detalles finos con sus dos manos además de discretas (y acertadas) observaciones en torno al diseño.

Lo mejor que me pudo pasar al fotografiar a ese extraordinario equipo, fue enterarme que ese sueño que hoy es la Casa de Alta costura Lula Montes, se gestó a raíz de un recorte de personal que hizo que Lula tuviera la necesidad de solventar su hogar, siendo en un comienzo la “costurera remendona” de sus amistades cercanas.

Quisiera decir que fue simplemente el azar lo que a llevó a realizar su primera prenda con bordados mexicanos, pero estoy convencida que fue la constancia y el trabajo lo que la ha hecho posicionarse.

En tiempos difíciles vale la pena compartir historias de éxito, aunque por el calor de lo apremiante parezcan nimiedades.

Hoy por hoy, me gusta saber que a veces las nimiedades son lo más importante (un dobladillo, un remate, un ojal…) , esas insignificancias que permiten lograr aquello con la cualidad de impresionarnos.

One in a million

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2016 Travel Photography Scholarship

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Good luck!

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Nyssa Streatfeild
DEC 19, 2016  |  04:18PM AEDT
World Nomads

Hi Gudiana,

Thanks for getting in touch and showing interest in our scholarship program.

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Apologies for any inconvenience caused, we had more interest than expected this year so we’re unable to extend the deadline any further.

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Nyssa – Member Services Team