Suicidio

Esta semana Kate Spade (diseñadora de modas) y Anthony Bourdain (chef) perdieron la vida debido a  la depresión.

La muerte de Bourdain de verdad me toca, al principio creo que es una broma como todas las muertes que me han impactado. Recuerdo a las personas cercanas a mi que han decidido quitarse la vida, y seguido de ello pienso en la estadística “más del 90% de las personas con depresión psicótica se suicidan”. Creo que es una “suerte” estar “estable”, aunque eso signifique un paso antes de ser funcional.

El último mes me he dedicado a asistir a entrevistas de trabajo aunque nada se ha concretado todavía. No sé si fue el estrés o el nuevo medicamento pero los últimos seis días tuve urticaria (algo nuevo para mi), no fui a nadar por ese mismo motivo y hoy voy a tener que faltar a clase de tango porque tengo consulta con el psiquiatra.

Ya no pinto, es como si después de la muerte de Markus, la pintura hubiese perdido todo su sentido. necesito ir con la tanatóloga, lo sé…

Leo poco, paso los días de un modo que no me gusta, pero los paso mejor que antes, que hace un par de meses, al menos ya no hay llanto.

Llevo seis meses así, preferiría estar trabajando, viajando o creando. No he podido recuperar mi peso, los sitios comunes me siguen quedando un tanto lejos.

Me pregunto si volveré a considerar el suicidio como opción, espero que no. Espero tener una muerte natural pero antes de eso espero tener una vida funcional, estable y agradable; es sensato, es posible.

El tango

Una de las cosas que más me ha mantenido a flote es el tango.  Llevo quizá unos 4 o 5 meses aprendiendo, pero entre ires y venires he tomado clases desde quizá los 20.

Hace dos meses me hice el compromiso de no faltar a clases más que en casos de fuerza mayor y parece que lo estoy cumpliendo. El ver mi avance en el baile me llena de alegría. Cuido mi alimentación con la intención de mejorar mi cuerpo y mi agilidad en el baile, busco y selecciono prendas que puedan servirme para bailar… Sigo teniendo problemas con el contacto físico pero también en eso poco a poco he ido avanzando.

La familia tanguera de Toluca me ha recibido con los corazones abiertos y han tenido muy bellas palabras y acciones para conmigo. Comienzo a sentirme mejor.

El médico volvió a cambiarme el medicamento, estoy en periodo de adaptación una vez más, pero ahora puedo ver claramente lo que el medicamento puede hacer para ayudarme a mejorar. El fin de semana participé en un seminario de tango, el primer día olvidé tomar mi medicamento antes de salir a clase, fue una mañana muy bonita pero muy difícil para mi, a pesar de que estaba haciendo algo muy agradable, tuve en muchos momentos ganas de llorar, nervios de convivir. Estaba siendo funcional, divirtiéndome y al mismo tiempo estando triste. NO SÉ CÓMO PUDE ESTAR TANTOS AÑOS DE ESE MODO, NEGANDO LA DEPRESIÓN, MINIMIZÁNDOLA, CREYENDO QUE ERA MÁS SENCILLA DE CONTROLAR Y QUE NO NECESITABA AYUDA.

Ahora puedo distinguir más claramente el beneficio del medicamento, me permite concentrarme más en mi presente que en mis emociones atrapadas, agradezco estar sanando.

En algún momento voy a tener que dejar de compartir mis post en Facebook y Twitter, pienso que pronto estaré lista para buscar algún trabajo que me permita ganar dinero para tomar clases de joyería y coaching. Lamento que México sea un país en donde estar en tratamiento por depresión suela ser un obstáculo para conseguir trabajo, en otros países no es así… nos falta evolucionar socialmente, ser mejores seres humanos.

Gracias por leerme.

Si tú sospechas que tienes depresión, acude a un especialista.

Gudiana

 

Inevitable

Hoy desperté y me dí cuenta de todo lo que he estado posponiendo, me he dedicado la mañana entera a arreglar mis cosas. Siempre que hay un cambio fuerte en mi vida suelo hacer una limpieza profunda de mis pertenencias, regalo cosas, tiro cosas, cambio de ropa, intento dejar solamente lo más útil y básico. Es como si me mudara emocionalmente.

Hoy también desperté con Rubén Rada en mi lista de reproducción, de pronto comencé a bailar mientras ordenaba todo, con lágrimas corriendo sobre mis mejillas.

Hace un par de días publiqué en mi Facebook, que quiero conocer a alguien, hubo un par de amig@s que me recomendaron gente de sus contactos, y atendí una solicitud de un tipo apuesto que me había agregado días atrás, una vez más fue un scam, un supuesto médico que trabajaba para Naciones Unidas; no sé quién está detrás de esos perfiles falsos pero me trajo recuerdos de cómo comenzó esta crisis de paranoia.

Al hablar con los chicos que me “presentaron”, sentí un hueco enorme, estoy viviendo la tercera etapa del duelo de Markus (negación), y entrando a la cuarta (depresión). Si le sumamos a esto la depresión clínica se vuelva un tanto más complejo…. de alguna manera él fue mi casa, la llave de mi castillo; su piel (fría, la mayor parte del tiempo) se sintió como mi hogar (en la riqueza, la pobreza, la salúd y la enfermedad… en cualquier sitio). Ya habrá tiempo para acompañar el camino de alguien más con el mío, pero no ahora…

Espero poder terminar la limpieza en los próximos dos días, hacer una cita con mi psiquiatra, una lista de proyectos que terminar y comenzar a reinventarme…

La confianza vs la paranoia // Recuerdos

Comencé a perder la confianza en la  gente hace unos 8 años,  el músico con quien salía traicionó mi confianza, el que fue mi mejor amigo (y novio como por dos semanas) terminó con su prometida después de leer un texto mío (supongo que tenían problemas y esa fue la gota que derramó el vaso, pero me hizo sentir culpable y me advirtió su obsesión conmigo aunque no pude creerlo entonces, el chavo hasta se inventó un perfil falso de Facebook pretendiendo ser “el hombre perfecto para mi”, me lo dejó entrever en la última charla que tuvimos de frente mientras comíamos pizza), y mi socio y yo nos peleamos fuerte de buenas a primeras. La tres personas que más sabían de mi, usaron mis dolores y confidencias para saber a quién quería más, y dos de ellos me advirtieron que seguirían mis pasos con sutileza.

Terminé por sentirme perseguida, confundida y con miedo de todas las personas con quienes platicaba, tenía miedo constantemente como lo hacía de niña. No sabía de donde iba a venir el siguiente golpe.

Eso contaminó mis relaciones pero sobre todo mi mente, es una historia que aun me cuesta trabajo contar con claridad. Cuando conocí a Markus le platiqué de la situación, pero aun así hubo ocasiones en que fue muy difícil absorberla como pareja. No quiero que mi pasado contamine mis relaciones presentes o futuras nuevamente.

Me alegra que dos de ellos ahora tengan hijos, supongo que la pesadilla terminó, mi vida ya no es importante para ellos, no creo que tengan tiempo o ganas de tenderme otra trampa. Supongo que las personas que conozco ahora tienen más madurez, así que empiezo a abrirme de nuevo o eso intento.

Esa época fue el pico que comenzó mi derrumbe mental…

Los últimos días han sido complicados, extenuantes mentalmente. He comenzado a tener recuerdos del tiempo que estuve perdida y de las noches anteriores en que no dormí, esas noches estuve inmersa en pánico, obsesionada con el orden y la limpieza, sintiéndome fuera de lugar, desconfiando de todo y de todos.

Hace dos días me agaché a recoger una moneda de mi cuarto y me trajo un recuerdo de esos días, fue tan fuerte que comencé a llorar y unos minutos después mi cerebro volvió a olvidarlo, es un mecanismo de defensa, de sobrevivencia (supongo). He estado un tanto intranquila desde entonces.

Hoy no me levanté a tiempo para cumplir con todas mis obligaciones, no puedo seguir dándome ese lujo pero me duele la cabeza y tengo ganas de llorar constantemente, dormir una hora más se sintió “bien”.

En una semana tengo cita con el psiquiatra nuevamente…

La obligación, necesidad y deseo de bienestar

Hace varios días que no escribo, me he mantenido ocupada y creo que eso es bastante positivo.

Ayer comencé a pintar y también entré a una nueva clase para ayudar a mi acondicionamiento físico. No he faltado a clase de tango, me cuesta mucho trabajo mantener el equilibrio, es un colateral del medicamento.

La semana pasada también me trajeron unas fotos para que las revelara, hacían falta unas 300 de más de 1000, y al acabar de revelar las 300 sin querer borré las otras 700. Eso habla de mi capacidad de concentración, sigue afectada.

Sigo durmiendo más de lo normal pero he logrado levantarme más temprano.

Estoy satisfecha con lo que he logrado hasta ahora.

Si tuviera que comparar mi enfermedad con alguna otra que se pudiera ver físicamente, la compararía con una embolia (infarto) cerebral. Es algo que se va desarrollando lentamente y sucede de manera súbita; en ambas de alguna manera el cerebro no es capaz de funcionar por una serie de tiempo,  durante un brote psicótico recibe información incorrecta, durante la embolia no recibe oxígeno suficiente.  Una embolia marca un antes y un después en la salud y la vida de las personas que la viven, se sufre daño cerebral, compromete la vida y en ocasiones deja secuelas permanentes.

Con la depresión, al grado en que yo la padezco sucede igual, solamente que el daño cerebral es “momentaneo”, y las secuelas físicas suelen desaparecer en semanas o pueden obviarse, negarse o esconderse. Yo estoy cansada de hacerlo pero mis comportamientos compulsivos me hacen buscar oportunidades para esconder mi depresión, eso y la necesidad y obligación de “estar bien”.

Lloro cuando nadie mira, mantengo largas charlas mentales conmigo y mis fantasmas, miedos, frustraciones… lloro en el autobús, cuando me baño, en soledad en mi cuarto o cuando no hay gente en casa.

Los enfermos de depresión deberíamos tener un indicador externo parecido a las tiras de Ph, para poder demostrar que no solo nos hacen falta “ganas de estar bien”. Nadie en su sano juicio estresaría a una persona que tiene apenas un par de meses de haber sufrido una embolia, nadie le haría sentir que tiene la obligación de estar bien, pues estoy segura que quién más ganas de estar bien tiene es el enfermo, tiene necesidad de estarlo.

Yo también tengo necesidad y ganas de estar bien, quiero tener el mayor bienestar físico y mental que me sea posible obtener, pero la recuperación lleva su tiempo y yo voy a mi ritmo. Hay proyectos que puedo tomar y otros que no me es posible por ahora (incluso por recomendación médica es mejor que por ahora no los tome), tengo planes para el verano pero es mejor no hablar mucho de ellos hasta comenzar a concretarlos.

Me siento mejor, aunque presionada. Comprendo cómo se ve la situación desde afuera así que escribo para que la gente pueda entender un poquito mejor como se siente adentro. Gracias a todos los que me quieren suficiente como para ayudar a activarme y desear que retome mi vida, siento mucha gratitud con ustedes; “despacio, que vas de prisa”, decía mi padre, y así voy por ahora, paso a paso, punta y talón, me lo enseña el tango.

¡Sean felices!